Italia 90: la fábula

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Escuché hablar sobre Italia 90 por primera vez en el 2008, el mismo día que conocí al director Miguel Gómez. Me contó entonces que la peli sobre la clasificación al primer mundial de fútbol en el que jugó Costa Rica, era unos de sus sueños. En su cabeza ya existía. Esta semana, 6 años más tarde, aquel sueño de largo arrastre llega a los cines convertido en realidad.

Este lunes la vimos.

Miguel hizo con este nuevo largo lo que ha hecho con sus obras anteriores: comerse la bronca. Ninguna de sus películas ha sido simple, y ninguna ha contado con recursos siquiera holgados. Para todas ha tenido que aplicar aquella máxima deportiva de Arthur Ashe, de “usá lo que tengás, y hacé lo que podás”. Italia 90 no es la excepción, aunque sin lugar a duda es la más ambiciosa de sus apuestas. Una reconstrucción cuasi documental de las vivencias de los seleccionados nacionales, en las semanas de preparación para la copa del mundo.

La idea es poderosa; pero además es importante. Contrario a algunas críticas sueltas que he leído en los últimos días, creo que los pueblos necesitan de su historia y el cine es un vehículo excepcional para construir memoria, y mediante la memoria, identidad.
La relevancia de la participación tica en el mundial de Italia es incuestionable para la historia del deporte criollo como lo conocemos hoy, pero también para la historia de varias generaciones de costarricenses. Producir un documento de valor, a partir de un momento histórico tan memorable, es una tarea que hay que agradecer.

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Deconstruyendo la película, se puede identificar 3 retos titánicos que asumió Miguel y su equipo: la adaptación de época, la caracterización de personajes y las secuencias fubolísticas

Devolverse 24 años era quizá el más complejo y caro de los retos, con todas sus implicaciones para la dirección de arte: ambientación, locaciones, escenografía, utilería, vestuario. Italia 90 resuelve esa tarea incosteable, enfocándose con astucia en los elementos más obvios, pero en el camino descuida los detalles. Decenas de detalles, desde accesorios sin importancia, hasta expresiones verbales que son absolutamente contemporáneas.

El casting y la actuación llaman la atención por su acierto. Salvo un par de casos, la selección de actores que no son tales -una práctica constante en las películas de Gómez- parece idónea. La caracterización también sorprende, con la notable excepción del Macho Ramírez que casi caricaturiza al personaje.

Las secuencias de los partidos de fútbol, y otras varias a lo largo del filme, se resolvieron con creatividad suficiente como para que nadie extrañe locaciones ni extras.

El guión de la película está armado como un anecdotario. Pero una edición agitada, la poca construcción de personajes, y la falta de contexto presente en el filme, dificultan la fluidez dramática, y fácilmente confundirán a un expectador que no conozca de previo los pormenores de la historia narrada. No se equivocan quienes han dicho que es una cinta para fiebres.

La naturalidad casi salvaje de las interpretaciones, es ya un sello de ese cine de Miguel Gómez. Juan Carlos Pardo (Gabelo Conejo), Olger González (Mauricio Montero), y Boris Sossa, (Germán Chavarría), destacan por alinearse con ese desenfado tan agradable. Pero la actuación que está por encima de todas es la de Luis Montalberth, showman probado que se echa la película a la bolsa. Por mucho, la revelación del filme.

Italia 90 no es una joya desde el punto de vista técnico (el sonido directo es absolutamente impresentable), ni destaca particularmente por su cuidado estético. Pero es una película decente. Contiene además 3 secuencias, quizá las 3 más importantes, realizadas con una gracia y sensibilidad sorprendentes, que conmueven y fascinan.

Si al arraigo histórico le sumamos el timing, previo al mundial de Brasil 2014, y al poderoso boca a boca que sin duda va a generar Italia 90 entre el gran público costarricense, diría sin temor a pifiarla que estamos frente a la que será la película tica más taquillera de todos los tiempos.

Una película que más que un drama, una comedia, o un documental, es una fábula en casi todos sus extremos, que se aproxima a la historia con más gracia que rigor; y hace gracia.

Italia 90 se exhibe en cines a partir de este miércoles 28 de mayo.



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¿Por qué el Presi quiere salvar a la DIS?

¿Para qué quiere Luis Guillermo Solís dejarse en el congelador un cadáver que desde hace años apesta tanto?

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Ya pasaron los 3 días de rigor y el escandalete sobre las decisiones del nuevo gobierno con respecto a la DIS no se desvanece, y se hace más grande.
¿Por qué decidió Luis Guillermo Solís comerse esta bronca?

El 8 de mayo, estrenando título, el Presidente anunció el nombramiento de su amigo y confidente Mariano Figueres en la dirección de esa cuestionada camarilla de espías a la tica. Desde entonces, las explicaciones y declaraciones de ambos han sido tan confusas como preocupantes.
La posición de los diputados del PAC, Ottón Solís, Epsy Campbell y Franklin Corella de apoyar la derogación de la Ley que crea la DIS, los distancia del Presidente, pero es consecuente con el criterio histórico del PAC sobre la DIS. Contrario a lo que algunos han afirmado, no son los diputados del PAC quienes “se salieron del canasto”, sino el propio Presidente. Esa autonomía e independencia de criterio bien será aplaudible en otras circunstancias, pero ¿es la de la DIS una batalla que merezca pelearse? Y sobre todo: ¿por qué?

Policía malquerida
A la DIS no la quiere ni su mamá, y su existencia no es un temilla menor. Como escribí en 2009 en este blog, es un asunto profundo que se puede elevar hasta el más elemental respeto a las garantías constitucionales de los ciudadanos. El derecho a la intimidad, el derecho de reunión, la presunción de inocencia, la libertad de expresión, la libertad de prensa, el acceso a la información pública, y un largo etcétera de garantías se ven comprometidas frente a una entidad “de inteligencia” que está por encima del bien y el mal. Que opera desde la sombra del secreto, y frente a la cual los ciudadanos no tenemos amparo.
En 2008 La Nación lo expuso con puntos y comas en su editorial “La DIS: un peligro para la democracia”, que todos deberíamos volver a leer con atención:

“La DIS es un peligro aunque opere bajo supervisión y sin negligencia, pero la existencia de esos males magnifica la amenaza. La entidad funciona con sorprendente informalidad, al punto que sus agentes hacen trabajos particulares para quien quiera contratarlos (…) La disponibilidad en el mercado de personal, cuyo empleo principal consiste en el manejo de informaciones sensibles, de una agencia estatal, solo puede ser descrita como aterrorizante.”

El criterio de que la DIS debe desaparecer, es casi de consenso. Medios de comunicación, analistas, colegios profesionales, y los partidos políticos con excepción del PLN, han coincidido en los últimos años. Y este es un punto que me parece clave. Si me permiten el atrevimiento, hay que decir que la DIS no solo es una policía política; es la policía política de Liberación Nacional. Así operó durante la administración Figueres Olsen, cuando se conoció que por años la DIS realizó espionaje telefónico con fines políticos; y durante la administración Arias Sánchez, cuando explotó el escándalo por los cuestionamientos a su director, y por los libertinos freelances de sus agentes.

Gesta inútil
¿Cuál es la razón detrás del empeño del Presidente Solís en mantener con vida a este difuso, cuestionable y costoso cuerpo policial, de tan nefasto pasado?
¿Por qué quiere Solís conservar semejante adefesio salido directamente de ahí de donde asustan?
¿Para transparentarlo? ¿Para evidenciar lo que ha sido hasta hoy? ¡En hora buena! Pero primero, es lógico que existan reservas sobre la posibilidad real de ventilar los asuntos de una entidad secreta que, como tal, probablemente cuente con nula memoria histórica formal.
Y segundo, para revelar su pasado no hace falta mantenerla con vida a futuro.
Entonces no es necesario siquiera entrar en el cruce de cuestionamientos sobre la figura de Mariano Figueres, ni de sus confusas declaraciones de intenciones para su gestión al frente de la DIS.
La verdadera inquietud es entender por qué el Presidente, estratega probado con creces a lo largo de su trayectoria y durante la campaña electoral, decide empeñar su capital político tan temprano, y en un pulso que parece tan inútil, por indefendible.
¿Por qué? Es la pregunta.



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Las letanías de la DIS

mariano figueres DIS

Si aún no sabe todo sobre la DIS, ni sobre quién estará al frente de esa ultra-cuestionada entidad gubernamental, lea esto, o esto, o esto.
Y si ya lo sabe, unámonos en cadena de oración, y que Dios nos agarre confesados:

Mariano óyenos (La feligresía responde: Ten piedad de nosotros)
Mariano escúchanos
Mariano síguenos
Mariano ten piedad, ten piedad de nosotros

Santa María de Dota (La feligresía responde: Ruega por nosotros)
Madre de la escucha
Madre clandestina
Madre grabadísima
Madre publiquísima
Madre perseguidísima
Madre siempre vista
Madre hackeada
Madre stalkeada
Madre grabable
Madre del buen secreto
Madre del monitor
Madre del taquígrafo
Madre del fotógrafo
Madre del grafólogo
Madre del que todo lo escucha
Madre de la divina trama
Vírgen espiadísima
Vírgen digna de intervención
Vírgen digna de detención
Vírgen víctima de injuria
Vírgen sigilosa
Vírgen escurridiza
Espía fiel
Espejo de injusticia
Trono de la habladuría
Causa de nuestra cacería
Vaso digno de horror
Vaso de insigne de conspiración
Trampa mística
Torre de vigilancia
Casa de forro
Arca de la fianza
Salud de los acosados
Refugio de los perseguidos
Consoladora de los calumniados
Auxilio de los vigilados
Reina de los elegidos
Reina de los marcados
Reina de los fotografiados
Reina de los indefensos
Reina de todos los malos pasos
Reina de donde asustan
Reina de la seguridad nacional
Reina de la paz

Caudillo de Dios que quitas y pones los pecados del mundo,
ten piedad y misericordia de nosotros.

Amén



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Ottón Solís insulta a todos los comunicadores de Costa Rica

“…Por supuesto que deben estar temblando porque vamos a hacer todo lo posible para terminar con ese absurdo, y ese montón de vagos que tienen ahí. “Vicepresidente de asuntos de publicidad”.
Ahí tiene Fernando Naranjo a la par de él a Carlos Francisco Echeverría y a Mishelle Mitchel haciendo nada, y ganando salarios que se cuentan en más de $7mil, y $8mil, o $10mil eso es una vagabundería. Toda esa gente tiene que salir. Y si tienen contratos por lo menos los vamos a avergonzar y a poner contra una esquina a ver si renuncian. Y eso abunda en el sector público, es una robadera de plata interminable…”

Me cuesta encontrar los adjetivos para calificar lo dicho la mañana de este martes (audio) por el líder histórico del PAC y actual diputado electo Ottón Solís Fallas; pero para empezar por el principio lo rechazo categóricamente.
Mi voto fue uno de los que puso a Solís en la próxima Asamblea Legislativa, pero hoy no solo no me siento representado por su palabras, sino que me ofenden y me causan una profunda vergüenza ajena.
No comprendo la motivación para que, en medio de una argumentación sobre asuntos políticos, Solís se hunda en declaraciones tan gratuitas, temerarias, amenazantes y sobre todo profunda e injustificablemente irrespetuosas.
Cierro filas con la periodista Mitchell, a quien tengo el gusto de conocer personalmente y cuya trayectoria profesional he seguido con admiración. Firmaría sin resistencia el descargo que hizo público este martes, como réplica al berrinche y a los insultos deliberadamente personales.
Pero sobre todo cierro filas con todos los profesionales de la comunicación en Costa Rica, frente a un líder político que de forma clara y explícita demerita, subestima, ridiculiza e insulta nuestro trabajo.
Solís califica a la comunicación institucional, y a la publicidad, como “inútil”, y con una irresponsabilidad escandalosa generaliza llamando “montón de vagos” a “toda esa gente” que sirve en el sector público en labores de comunicación del más alto perfil, y de la más alta responsabilidad.
Por prescindir eventualmente de esos profesionales, asegura el diputado con pasmosa ligereza, no “nada malo le sucede al país”.
La prepotencia, la altanería y el irrespeto exhibido por Solís, es el mismo que lo ha revestido de un sinnúmero de anticuerpos a lo largo de su carrera política, y que tanto daño le ha hecho al PAC. Pero el diputado suma y sigue, en un partido que se lo permite.
Flaco favor le hace este debut de Ottón a la próxima administración del Partido Acción Ciudadana. El PAC no puede permitir que el resentimiento, el fundamentalismo, la cacería de brujas, y la persecución, guíen sus acciones; pero tampoco sus declaraciones.
Porque con el trabajo, el profesionalismo, la dedicación, y la honra de las personas, no se juega.



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Las puras vidas de Verónica

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“Tengo 39 años y voy por mi tercera vida”, arranca esta narración que recibí por mail esta semana. Es una respuesta a “Puras vidas”, mi texto que se publicó el pasado 9 de febrero en la Revista Dominical, de La Nación.
Ya hace dos años escribo una vez al mes en Tinta Fresca, espacio que comparto con otros 3 columnistas. Probablemente esta ha sido mi columna favorita. No por el texto en sí, seguramente mejorable, y que pude haber planteado con mayor claridad. Sino por las respuestas que generó.
Entre ellas esta historia, que Verónica me autorizó a compartir aquí, con la condición de que la llame Verónica. Su vida, sus vidas, descritas en su texto con sorprendente belleza, ilustran a la perfección eso a lo que intenté referirme hace una semana:

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